¿Por qué a Manatí se le dio el calificativo de

Atenas de Puerto Rico?

En las primeras décadas del siglo XX existieron razones de peso para establecer esta comparación entre Atenas de Grecia y Manatí.

La historia de esta antigua ciudad es única, tuvo un desarrollo económico y cultural de gran magnitud, florecieron las artes, las letras y las ciencias. El pensamiento humano alcanzó una altura inigualable. Fue escenario de las primeras representaciones teatrales y fue cuna de la democracia.

 

Manatí, también, durante las primeras décadas del siglo XX tuvo un desarrollo extraordinario dentro del amplio campo de la cultura. Fue cuna, Manatí, de figuras eminentes, quienes mantuvieron convivencia con personalidades destacadas de otros puntos de la Isla y del extranjero. Entre los manatieños se destacaron: Clemente Ramirez de Arellano, Enrique Zorrilla, Epifanio Fernández Vanga, Jose A. Montanez, Juan Escudero, Juan Ramon, Pares Rosa, Angel M. Villamil, Ramon Gil Dueño, Antonio Vélez Alvarado y la lista, por supuesto , no es completa. A reunirse con estos manatieños venían de la capital: Evaristo Rivera Chevremont, Manuel Fernández Juncos, Eugenio Astol, José Santos Chocano, Francisco Villaespesa, José de Diego, y muchas otras reconocidas figuras.

 

Frecuentemente se realizan certámenes musicales y literarios, juegos florales, conferencias y veladas. Manatí recibía y festejaba fastuosamente a poetas, escritores y músicos premiandolos como héroes de la cultura. La Banda Municipal realizaba retretas, las cuales constituían actos de genuina relevancia social y artística; conquistando dos primeros premios en competencias insulares. En los deportes, Manatí llegó al ápice de su desarrollo. Además, en esa época, Manatí era centro agrícola importante con un comercio muy activo.

 

Fue una época de oro que llevó a Manatí al sitial más alto y codiciado en el difícil campo de la cultura. Era Manatí la capital literaria de Puerto Rico, la sensibilidad artística que imperaba en el ambiente era reconocida en toda la Isla. Fue un honor a todo lo antes expuesto que Manatí plasmó su sabiduría en las páginas de la historia puertorriqueña, mereciendo el calificativo de Atenas de Puerto Rico.